La cifra de niños y adolescentes con obesidad está creciendo de manera preocupante. Este aumento excesivo de peso pone a estos niños y niñas en riesgo a la aparición temprana de la diabetes tipo 2. Conociendo la estrecha relación entre ambas patologías, debemos concienciarnos y tomar medidas para evitar esta peligrosa tendencia.

La cifra de niños y adolescentes con obesidad - con edades comprendidas entre 5 y 19 años de edad - se ha multiplicado por 10 en las últimas cuatro décadas. En España 2 de cada 10 niños tienen sobrepeso y uno de cada 10 obesidad; es decir,el 27,8% de los menores presenta algún tipo de problema de peso, que con los años puede desembocar en diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares”.

“Los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles, como la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares”, según la OMS.

 Ante este panorama, debemos actuar con urgencia sobre las principales causas del problema: la mala alimentación y el sedentarismo. Intervenir a tiempo es fundamental, especialmente si tenemos riesgo genético a desarrollar la diabetes tipo 2. Un punto a tener en cuenta en las recomendaciones de actividad física para niños y niñas es limitar el tiempo de exposición a pantallas:


Consejos para prevenir la obesidad y la diabetes tipo 2

Debemos fomentar hábitos saludables, y la forma más eficaz siempre es desde el ejemplo. Por eso, tanto para adultos como para niños estas son las pautas recomendadas:

- Seguir una alimentación saludable, donde estén presentes frutas y verduras y evitando el consumo de azúcar y grasas saturadas.
- Beber agua y evitar bebidas azucaradas.
- Evitar comer con distracciones (TV, pantallas, etc.).
- Practicar actividad física con regularidad (60 minutos al día, según la Organización Mundial de la Salud).

Seguir una alimentación saludable y realizar actividad física son pautas fundamentales para prevenir la obesidad y la diabetes tipo 2. Pero, además, debemos esforzarnos en ser un ejemplo y promover una vida saludable en familia.